jueves, 23 de febrero de 2017

RENGLONES DERECHOS, RENGLONES TORCIDOS


El presidente de la Comunidad de Murcia Pedro Antonio Sánchez sigue en su puesto, aun después de ser investigado (nuevo vocablo de la jerga judicial que sustituye al término “imputado”, mucho más cacofónico) por un caso de corrupción. En cambio, quien ha sido relevado en menos de lo que tarda en santiguarse un cura loco, ha sido el fiscal que lo imputó. Estamos hoy a 23F, y el ministro de Justicia, Rafael Catalá, y el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, no han necesitado pistolones ni tricornios para darle un meneo “tejeringo” a nuestro baqueteado estado de derecho: han conculcado todas las leyes, desde la Constitución intocable hasta los estatutos del Ministerio Fiscal, para imponer en su lugar unos reglamentos sui generis que estipulan la sujeción dócil del poder judicial al poder político, siempre y cuando el poder político sea el que debe ser por derecho natural y por sentido común.
El fiscal superior de Murcia que va a ser relevado, Manuel López Bernal, ha denunciado ante los medios presiones y coacciones sufridas por el fiscal anticorrupción Juan Pablo Lozano en relación con el caso del Auditorio de Puerto Lumbreras. Catalá le ha contestado, impertérrito, que si sufrió coacciones su deber era comunicarlas a la superioridad. ¿Qué ocurre entonces cuando es la superioridad la que coacciona? Hemos dado la vuelta a la tortilla: rige la presunción de inocencia para el imputado por corrupción, y la presunción de culpabilidad para el fiscal díscolo que le investiga. Ambas presunciones mantenidas a rajatabla y a machamartillo, sin que sean admisibles al respecto pruebas, aun flagrantes, en contrario.
¿Para qué tomarse la molestia de opositar a un puesto de fiscal, entonces? ¿Para qué estudiar Derecho, en último término? Oposítese al novedoso cargo de “azote de titiriteros y defensor del establishment”, y en lugar de Derecho estúdiese la carrera de Torcido. Dicen algunos místicos que Dios escribe derecho con renglones torcidos. No me alcanzan las luces para saber de cierto si es así, pero en cambio soy testigo de que el ministro Catalá ha conseguido la hazaña inversa: escribe torcido con renglones derechos.
Se merece como mínimo una mención en el Libro Guinness de los Récords.
 

miércoles, 22 de febrero de 2017

EL MITO DEL GENIO SOLITARIO


Coinciden en elpais de hoy dos epifanías en torno al arte: un dibujo del Roto y una información firmada por Álex Vicente sobre una próxima exposición en el Louvre de París centrada en Vermeer y su época.
El Roto lanza el siguiente mensaje tautológico: «El dinero mueve el arte que mueve dinero.» Es un recordatorio oportuno de que nunca o casi nunca se fabrica arte por amor al arte. Lo sabíamos todos, pero no está de más que se diga una vez más. Álex Vicente titula así su comentario: «Vermeer no fue un genio solitario.» Es verdad, pero una verdad adocenada. Da a entender el articulista que está descubriendo algo nuevo, o contradiciendo un sentir común que es, de hecho, inexistente.
Lo cierto es que el rastro de Jan Vermeer o Jan Van der Meer se perdió durante un par de siglos. Algunas pinturas suyas se atribuían a otros pintores, en particular a Pieter de Hooch, que es el que presenta mayores parecidos estilísticos. A finales del siglo XIX, emergieron de pronto en el mundo de los marchantes y los connaisseurs el nombre y la obra de un maestro holandés del que se desconocía casi todo, y que de inmediato pasó a cotizarse entre los “top” del periodo, a la altura de Rembrandt o de Hals.
Con razón, desde luego; se trata de una pintura magnífica, de primerísima calidad. Pero a nadie se le ha ocurrido aún que Vermeer fuera un espíritu huraño y atormentado que buscó el anonimato, rehuyó las modas y sacrificó la popularidad inmediata en favor de una obra destinada a durar eternamente. Es decir, un artista "maldito" al modo como lo concebía el romanticismo dos siglos después.
Vicente describe como un “experimento inédito” la exposición del Louvre en la que se confrontan obras suyas con otras similares de sus contemporáneos, dentro del ecosistema común de la “pequeña” pintura de género que floreció en los Países Bajos en el XVII. No tan inédito, he tenido la suerte de ver hace años una muy parecida en el Metropolitan Museum de Nueva York. Había una cola espeluznante en la parte del museo dedicada a las exposiciones temporales, pero lo que querían casi todos los visitantes era extasiarse delante del vestuario de Jackie Kennedy, de manera que pude ver a mi sabor y sin apreturas las obras maestras allí expuestas, entre ellas “El pintor y su modelo” o “Alegoría de los sentidos”, tan hermosa que es capaz de activar el síndrome de Stendhal y provocar el desmayo de un espectador sensible.
La pintura de género holandesa nació de la existencia de un mercado artístico muy concreto. Se trató de un caso particular del principio de que el dinero mueve el arte que mueve dinero. Los monasterios y las abadías encargaban cuadros de gran formato y temática religiosa; las monarquías y la alta nobleza, alegorías, retratos de aparato y escenas de batallas; pero a los prósperos mercaderes de la burguesía urbana lo que les apetecía era decorar la sala de recibir con escenas de otro tipo, ni heroicas ni religiosas: interiores con damas elegantes reconocibles, y con instrumentos musicales, toquillas de seda, vestidos de raso, joyas, arreglos florales, tapetes, cortinajes, espejos, mapamundis, pergaminos, aparatos científicos. Hubo un comercio activísimo de cuadros al óleo de pequeño formato con esas características. Pintores renombrados se especializaron en crear ese género de cosas; también se copiaban unos a otros, no necesariamente por instinto de emulación o por rivalidad (“yo puedo hacerlo mejor que tú”), sino porque así se especificaba en los encargos: “un cuadro con espineta y perrito y la hija mayor luciendo el vestido de baile nuevo, como el del maestro Metsu que tienen colgado en el salón de su casa los Van Gaal”.
Ese era el ecosistema. Algunos pintores introdujeron artificios muy vistosos para ensanchar el espacio ideal acotado por la pintura: escenas entrevistas a través de una puerta, ventanas abiertas a una calle o un jardín, niños jugando en segundo plano y ajenos a la escena principal. Unos artistas lo hicieron muy bien, otros quizás no tan bien. Vicente finaliza así su artículo: «El veredicto es que Vermeer se inspiró en sus contemporáneos, pero también los dejó a años luz.» Eso no es cierto. Hubo mucha competencia y muy buena. Tampoco en este sentido, en el de la “pincelada sublime”, fue Vermeer un genio solitario, un salto cualitativo o una excepción.
 

martes, 21 de febrero de 2017

PRESUNTOS IMPUTADOS


Enmarcada en la implacable campaña contra la corrupción que está dirigiendo en solitario el Partido Popular, y que algún día la ciudadanía de este país reconocerá y premiará como se merece, ha aparecido la cuestión colateral del presidente de la Comunidad Murciana, Pedro Antonio Sánchez, imputado por la justicia debido a indicios sustanciales de favores intercambiados con la llamada trama Púnica. Ahí se están traspasando, a juicio de la alta dirigencia del PP, determinadas líneas rojas, de modo que ha salido con contundencia al paso desde el viejo principio jurídico latino del “ubi dixi dico”, que algunos autores traducen libremente por “donde dije digo, digo Diego”.
Sánchez no debe dimitir, sostiene Mariano Rajoy, porque en este asunto como en todos rige ante todo la presunción de inocencia.
Respetamos todos, cómo no, la presunción de inocencia. Nada impide, sin embargo, la dimisión de sus cargos de un presunto inocente que se ha visto colocado en una situación equívoca en relación con las funciones públicas que desempeña. Yo sostendría incluso que la dimisión neta y transparente tiende a favorecer la presunción de inocencia, en el sentido de que el implicado atiende sobre todo a la concepción del cargo como un servicio público que no debe quedar manchado por la sospecha; y no, en cambio, como una prebenda personal que costó al interesado dios y ayuda alcanzar, y a la que no piensa renunciar salvo en la eventualidad de un desalojo a cañonazos.
Por medio anda además el pacto anticorrupción firmado por el PP con Ciudadanos, que apoyó la investidura de Mariano "en aras a la gobernabilidad". Allí se especifica que el imputado por corrupción debe dimitir de inmediato de su puesto. Hay, sin embargo, diferencias en la interpretación de la letra del pacto. Noelia Arroyo, portavoz del gobierno murciano, nos ha ilustrado esta mañana en la cadena SER con el desglose de algunos de los desacuerdos perceptibles en la doble versión.
En primer lugar, dice Noelia que no se debe confundir imputación con encausamiento. La imputación ha desaparecido además del nomenclátor judicial, de modo que mientras no haya encausamiento formal, nada de nada. En segundo lugar, también discute el término corrupción. En el caso de Pedro Antonio Sánchez, no habría tanto corrupción como prevaricación. La diferencia entre los dos términos parece sustantiva: tal vez Noelia Arroyo considera que prevaricar es una conducta social normal y aceptable, que no causa alarma social y no obliga a ningún dirigente municipal, autonómico o estatal, a cesar en el ejercicio de sus altas funciones, por muchos pactos que así lo abonen. Es de suponer que, incluso en el caso de que alguien – por ejemplo Pedro Antonio Sánchez – fuera a parar a la trena por un asuntillo de prevaricación más o menos, seguiría ejerciendo sus funciones “desde mi celda”, a la que cada mañana se presentaría puntual su secretaria para pasarle a la firma los papeles en curso de tramitación.
En tercer lugar, y este es un argumento aportado por otro portavoz popular cuya identidad no he conseguido precisar, la corrupción debe ir ligada al cargo, no a la persona. Lo que hizo mal el alcalde de Puerto Lumbreras no puede ser achacado al presidente de Murcia, por más que ambas funciones hayan recaído sucesivamente en la misma persona, a saber Pedro Antonio Sánchez. Se puede ser un alcalde corrupto y un presidente autonómico irreprochable. Dado que el alcalde ya dimitió en su momento, por las razones que fuese (en este caso, para seguir su carrera política desde una posición más alta), no procede que vuelva a dimitir de otro cargo distinto en el que no ha hecho nada malo, que se sepa.
Hay un cuarto argumento definitivo, el que podríamos denominar “doctrina Noelia” sobre los presuntos imputados. La expresión “se entenderá”, que figura en el pacto anticorrupción PP-C’s, significa para la portavoz murciana que quien “entenderá” si hay o no hay corrupción será el propio interesado, contra cuya resolución unipersonal no cabe recurso posible. Esta última presunción, me temo, invalida todo lo dicho anteriormente como cháchara insustancial.
En conclusión. Hemos hecho un pacto como unas hostias. Como España no podía de ninguna forma seguir sin gobierno, este es en consecuencia el gobierno corrupto hasta la médula que nos hemos dado. Hemos clavado en la dura peña, como hizo el paladín Roldán con su espada Durandarte, la presunción de inocencia, mantenida a viento y marea incluso pese a toda clase de pruebas en contrario. A ver ahora quién la desatasca. Como en la vieja leyenda, en la roca granítica luce una inscripción: «Nadie la mueva, que estar no pueda con Rajoy a prueba.»
 

lunes, 20 de febrero de 2017

ESTAMOS HARTOS DE PAGAR LOS MUROS QUE ELLOS CONSTRUYEN


Pocos gentíos tan hermosos y tan necesarios como el que se reunió el sábado en Barcelona. Los barceloneses queremos acoger a refugiados, a tantos como nos toquen, no importa cuál sea su raza, su género, su color, su religión. Que se sepa. Que lo sepa Trump, que lo sepa Wilders, que lo sepa Le Pen. Que lo sepa Rajoy también, Rajoy que se disfraza de infanta y juega al despiste cuando le aseguran que hay financiación irregular en su partido, que hay un jaguar en el garaje de Ana Mato, que ha habido ahogados en Tarajal. “Qué me dice usted, yo no sabía nada.”
No solo han recuperado las barreras, los muros, los cerrojos, las alambradas de espinos, las aduanas, sino que nos están haciendo pagar por ellas. Vaya morro.
En Barcelona se reunió el sábado un gentío para gritar alto y claro que la humanidad no lo es si pierde la conciencia solidaria. Que estamos hartos de pagar nosotros por la codicia inhumana de otros.
 

domingo, 19 de febrero de 2017

OKUPA Y BOTIFLERA


Aún no se han apagado los ecos de la sentencia absolutoria de la infanta Hipsipila imputada por haber dejado la crisálida, cuando otras novedades se agolpan para ocupar la atención de la audiencia en esta España de las maravillas. Lean en elpais el caso de los cerca de 3000 empleos aparecidos milagrosamente en el pueblo madrileño de Galapagar, empleos que no corresponden a nada, que no benefician a nadie y de los que nadie se hace responsable, porque las altas que se inscriben en las listas de la Seguridad social son anónimas y nadie está obligado a justificarlas a través de ningún mecanismo de control reglamentario.
Un espejismo inducido, en favor de no se sabe quién. Misterios de la administración. Carácter diferente tiene otro caso que tomo también de elpais. Se trata en este caso de una tormenta mediática perfecta desarrollada en las redes sociales en contra de la alcaldesa de Barcelona Ada Colau. Colau no tenía prácticamente nada que ver con una instalación artística al aire libre montada en el Fossar de les Moreres de Barcelona bajo el patrocinio de la concejalía de Cultura. Durante dos días, desde el jueves día 9 de febrero, la ciudadanía convivió con la instalación sin problema. Ningún mensaje en Twitter, tampoco. Luego, el sábado 11 a las 12.32 Mark Serra, un exponente significado de las posiciones más derechistas del PDECat, tuiteó en gran estilo (observen la conjunción insólita de los dos calificativos insultantes): «Y la Colau sigue haciendo montajes artísticos que degradan los santuarios del independentismo. ¿Cuándo echamos a esta okupa botiflera?»
Lo que sucedió entonces ha sido investigado por una empresa especializada en el tráfico de las redes sociales. A las 12.50 replicó Joan Maria Piqué, responsable de la comunicación con medios internacionales de la Generalitat, con otro mensaje que clamaba: “¡Vergüenza!” Tres minutos después entraba en el cotillón Francesc Abad: “¡Ni olvido ni perdón!” Y a partir de ese momento una decena de cuentas anónimas (trolls) se lanzaron a extender la “polémica”: 19.000 mensajes en la red, 32 millones de impactos potenciales. Las instancias políticas entraron en el asunto a las 13.32. La periodista Pilar Rahola se distinguió especialmente en la extensión de la protesta. Ni siquiera fue original; acusó a Colau de “obsesión enfermiza por degradar los símbolos nacionales”, ¿les suena?
El Ayuntamiento optó por retirar la instalación aquella misma tarde. Había sido proyectada por alumnos de la Facultad de Bellas Artes, algunos de los cuales, por esas cosas de la vida que tanto la asemejan a un tango, militan en el independentismo.
La historia trae un relente de otras épocas de penoso recuerdo. La libertad de expresión se invoca ahora para justificar insultos, siempre desde una posición muy determinada y frente a otras posiciones que no acaban de ajustarse miméticamente a la línea marcada. Pero lo sucedido con la censura anónima de las dos exposiciones que no recibieron el “vist i plau” de determinadas instancias, primero la del Born y ahora la del Fossar, no es una buena noticia en relación con lo que podría llegar a ser una Catalunya independiente en manos de algunos de sus más enfervorizados valedores.
 

sábado, 18 de febrero de 2017

OH VISIÓN ADORADA DE ORO, ROSA Y MARFIL


Me parece sustancialmente justa la sentencia dictada por el tribunal de Palma. Justa, pero cruel. Dura lex sed lex, decían los romanos. Aquí no había más remedio que condenar a la infanta Cristina, o declararla oficialmente tonta. Se ha optado por la segunda opción. Como acabo de señalar, me parece en sustancia una solución más justa que la otra alternativa, pero también más cruel.
La infanta, por su parte y de motu propio, se ha apresurado a dar toda la razón al juez. Está conforme con su propia absolución, pero mantiene que su marido, el apuesto Iñaki, también tenía que haber sido absuelto porque “no ha hecho nada malo”. Da la sensación de que la señora no alcanza a comprender que la monarquía, una institución colocada por encima del común de los súbditos del estado de derecho y costeada económicamente por el erario, no puede permitirse plebeyeces tales como conchabarse con la trama Gürtel. En la situación imposible creada por ese consorte “más brillante que el alba, más hermoso que abril”, al que ella alentó y jaleó cuando menos en sus enjuagues, para la monarquía como institución era mala la opción de condenar a la pareja; peor la de absolver a los dos, y pésima la finalmente escogida que distingue entre ambos, no por el género, sino por la circunstancia de la sangre azul. Porque ahora queda patente el peligro de que ocupe el lugar más alto del escalafón de gobierno de la nación una persona incapaz de responsabilizarse de sus propios actos, dado que no le alcanzan las entendederas para ello. Esto, no otra cosa, es lo que se deriva de la letra de la sentencia del tribunal de Palma.
Ahora la infanta estará triste en el jardín que puebla el triunfo de los pavos reales. Ruben Darío describió la situación en versos bien medidos según la métrica, pero tan desmesurados en el énfasis que revelan bien a las claras su inclinación excesiva hacia el vino de albondón:
«¡Oh quién fuera hipsipila que dejó la crisálida! / (La princesa está triste, la princesa está pálida) / ¡Oh visión adorada de oro, rosa y marfil!)»
Mi hermano pequeño, José María, presa de un furor explicable con Rubén, me desafió un día a descubrirle algún sentido al verso de la hipsipila. Mi solución particular, que no le dejó satisfecho, es que no significa absolutamente nada. Como tampoco la monarquía, esa “visión adorada” etcétera. A modo de demostración, o de consuelo, le propuse la siguiente redacción alternativa: “Esta noche me marcho de excursión a la Atlántida. / (Mi cuñada está triste, mi cuñada está pálida).” La música del poema es la misma.
 

viernes, 17 de febrero de 2017

ALERTA TEMPRANA Y CONTROL REMOTO


Ayer se disparó el número de visitas a este blog. Es un hecho insólito porque mis visitantes suelen ser habituales, gente que se siente unida a mis ejercicios de redacción por una sintonía común. Ni cobro por lo que escribo permitiendo a cambio la inclusión de cookies, ni siento mucho interés por el público que pueda clicar “me gusta” o “no me gusta” en facebook u otras plataformas; lo que busco en mis lectores es complicidad.
Ocurre de vez en cuando, y de forma bastante casual, que lo que escribo interesa a un público más amplio y heterogéneo. Durante un mes, el top hit en visitas de mis páginas ha sido “El triangulillo”, un divertimento escrito el día 6 de enero casi sin querer, al hilo de una indiscreción pícara de la prensa nacional y con el humor efervescente derivado de la visión de mis nietos trasteando los juguetes que les habían traído los magos.
No fue el caso del aluvión de ayer: tuve 291 visitas procedentes de Rusia. El contador de visitas no cuenta la procedencia diariamente, sino por semanas; ahora bien, en la semana anterior las visitas rusas habían sido cero, y ayer aparecieron de golpe 291.
Como no soy propicio a las ilusiones vanas, busqué una causa objetiva para la anomalía. La hipótesis más verosímil a la que llegué es que el día anterior había traído a colación, por alusiones, el nombre del presidente de Corea del Norte, Kim Jong-Un. Imagino entonces que ese nombre consta en los buscadores de los servicios de inteligencia. Alguien allá lejos está peinando continuamente la blogosfera en busca de pistas para posibles amenazas, o disidencias, o insurgencias.
Lo cual es congruente con otra característica de mi audiencia que ya ha dejado de ser sorpresiva para convertirse en habitual: el mayor número de visitas a mis escritos no viene de España, sino de Estados Unidos. Con mucha diferencia. Es algo que empezó a ocurrir durante la última campaña a la presidencia, y que desde entonces se ha estabilizado en torno a las mil visitas semanales.
No tengo un club de fans allí, que yo sepa; y si lo tengo, es inverosímil que tenga ese volumen y consistencia. Imagino (quizás es solo imaginación mía) a equipos de analistas descodificando diariamente cientos de miles de mensajes en apariencia inocentes en busca de tramas ¿islamistas? ¿radicales? ¿subversivas?, como hacía Robert Redford en Los tres días del cóndor.
El concepto de alerta temprana (early warning) figura en todos los manuales de defensa estratégica de la OTAN y otras organizaciones militares. Es equiparable al de control remoto, que se utiliza más bien para calificar a los mandos del televisor o de algunos juguetes electrónicos. Uno y otro concepto configuran las coordenadas en las que nos movemos los ciudadanos del mundo a día de hoy. Un mundo libre no significa necesariamente un mundo libre de vigilancia.
 

jueves, 16 de febrero de 2017

LA REPRESENTACIÓN NUMÉRICA DEL MUNDO


En una alocución histórica, Winston Churchill ofreció a la Gran Bretaña en guerra “sangre, sudor y lágrimas” como remedio para salir del atolladero. Churchill era un antiguo. Los gurús de hoy prescinden en absoluto en sus recetas de tales líquidos corporales, y de otros aún. Ejemplo, Luis María Linde, director del Banco de España y sin la menor duda uno de esos 126 bancarios españoles que cobran por encima del millón de euros al año; muy probablemente dobla o triplica la cantidad, y mira por encima del hombro a la tropa del quilo justito.
Linde ha encontrado el remedio infalible para el problema de las pensiones: retrasar la edad legal de la jubilación. Que la gente alargue su vida laboral y acorte la etapa de pensionista. Puede parecer una solución sencilla, pero tiene su mérito: hacía falta caer en la cuenta.
– Es que no hay trabajo suficiente, señor Linde.
Vamos por partes. Ese es otro problema y se abordará en su momento. Los problemas, de uno en uno y sin amontonarse.
Algo parecido le ocurrió hace algunos años a George Bush Jr. Ante una plaga de incendios forestales en el Oeste de los Estados Unidos, sugirió como remedio talar los bosques.
– El remedio es peor que la enfermedad, señor presidente.
Todo son quejas. La ciudadanía es insaciable.
En un libro memorable, El espíritu de Filadelfia, el profesor francés Alain Supiot ha calificado de autista la actitud de los tecnócratas que enmascaran la realidad cruda de las cosas y sustituyen el mundo como es por una representación numérica que tiene para ellos la ventaja, precisamente, de obviar la sangre, el sudor y las lágrimas con las que se amasa todos los días el pan de los pobres. La ciencia de la estadística ofrece a sus cultivadores soluciones redondas y abstractas, que son susceptibles además de pequeñas manipulaciones de conveniencia. Supiot describe así el método: «… inventan las categorías que describen, recurriendo a convenciones de equivalencia que reducen a una misma cantidad situaciones diferentes. La acción se orienta entonces a la mejora de puntuaciones estadísticas o contables, cada vez más desconectadas de las realidades.»
Así se concreta la paradoja anticipada por Simone Weil en La condición obrera: «Las cosas desempeñan el papel de los hombres, y los hombres el papel de las cosas.» Hombres cosificados, alienados de su sangre, su sudor y sus lágrimas, reducidos a simples unidades aritméticas dócilmente alineadas en largas series nacidas del entrecruzamiento de toda clase de bases de datos.
Los tecnócratas como Linde van a tener que hacer serios esfuerzos suplementarios, sin embargo. La realidad vuelve una y otra vez, tozuda, e invade incluso el terreno aséptico de la estadística. El sociólogo Pere Jódar, en un artículo demoledor publicado en eldiario.es (1), reseña datos del indicador AROPE sobre la pobreza y/o el riesgo de exclusión en España:
Un 13,2% de los trabajadores empleados (no se cuentan los parados ni los jóvenes que no han accedido aún al mercado de trabajo) estaban en 2015 por debajo del umbral de la pobreza. Uno de cada cuatro adultos en España se encontraba en riesgo cierto de pobreza y/o exclusión; peor aún, uno de cada tres niños. Tres colectivos particularmente afectados por esa situación: los parados, los inmigrantes, las mujeres. Sangre, sudor y lágrimas.   
Por debajo del de la pobreza se sitúa otro umbral, el de la privación material severa: un 6,4% de españoles la sufre. Los jóvenes están sobrerrepresentados en este grupo social. El 11% de los hogares (5,1 millones de personas) se ven afectados por la pobreza energética; es decir, carecen de medios adecuados de calefacción en los meses de frío.
Alargar la vida laboral de las personas que padecen estas u otras condiciones tan solo un poco menos dramáticas, y recortarles no solo la cuantía de su pensión sino el derecho mismo a percibirla retrasando y endureciendo las condiciones de acceso a la misma, es, para emplear una metáfora lo más suave posible, apagar el incendio con gasolina. Pero está visto que nuestros prohombres de las finanzas no perciben la realidad que les rodea, solo atienden a los números febriles que bailotean en los terminales de sus ordenadores. El Big Data alimenta el bienestar satisfecho que ya anticipaban al percibir la turgencia sensual de sus cuentas corrientes y de sus fondos de inversión: “Albricias, otra buena añada para la economía.”
 

(1) Recomiendo la lectura atenta de todo el artículo de Pere Jódar. Ver http://www.eldiario.es/catalunyaplural/opinions/Desigualtats_6_611798823.html

 

miércoles, 15 de febrero de 2017

JUGAR AL DESPISTE


No hace falta ni siquiera parecer creíble; basta con parecer que lo pareces.
Varios ex altos cargos del Banco de España, encabezados por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, han sido “investigados” (antes se decía imputados) por un descuido gravísimo en el ejercicio de sus altas funciones de gobernanza y de control financiero; permitieron la salida a bolsa de Bankia, dando por bueno un balance que estipulaba unas ganancias de 300 millones allí donde había un agujero de 3000 millones. Los damnificados por la grandiosa estafa se contaron por decenas de miles, y muchos de ellos aún es la hora en que no han visto un duro de sus ahorros desaparecidos por el escotillón. Destapado que fue el pastel, los nuevos Poncios Pilatos se lavaron las manos y se declararon a sí mismos inocentes de toda culpa.
Pues bien, ahora se andan recogiendo firmas entre los trabajadores del banco, en solidaridad con los investigados/imputados. No es un movimiento espontáneo que haya surgido de abajo, es una maniobra desde arriba que implica riesgos sutiles para aquel que se niegue a firmar. Sin embargo, la cúpula de la entidad comandada por Luis María Linde se ha desmarcado de la iniciativa. Se ha desmarcado, ojo, mostrando al mismo tiempo su “comprensión”. Es decir, jugando al despiste. "No hemos sido nosotros, pero entendemos que alguien lo haga."
Por supuesto, la maniobra no implica ninguna presión sobre la judicatura; tampoco fue ese el caso – ¡de ninguna manera! – del cortejo repleto de estelades que acompañó a Artur Mas, Joana Ortega y Elena Rigau desde el Palau de la Generalitat hasta la sede del Tribunal de Justicia de Catalunya, pasando por el Arco de Triunfo. Por si acaso a alguien se le había ocurrido una idea tan peregrina, los interesados lo desmintieron de forma categórica. Luego, en sus declaraciones ante el juez, dijeron que ellos no sabían que era ilegal poner las urnas para el 9N, y que “nadie les avisó”.
Michael Laudrup, que en sus mejores años de fútbol militó primero en el Barcelona y luego en el Real Madrid, era un maestro en el truco de mirar hacia un lado y soltar el pase mortal del lado contrario. Era un arte legítimo; yo me cuidaría mucho de decir lo mismo del juego al despiste que practican las cúpulas del Banco de España y de la Generalitat de Catalunya. En la concentración ante el Palau de Justicia una fiscal fue saludada por el respetable con insultos y amenazas bastante serias, por más que el Govern las haya calificado, después de desmarcarse de los autores de las mismas, de "muestras de libertad de expresión". Idéntico a la retórica de Linde.
Banco y Govern no están solos en ese tipo de fingimiento consistente en parecer que parecen inocentes de lo mismo que están haciendo. Más siniestro es el caso del líder de Corea del Norte Kim Jong-Un, cuyo hermano exiliado ha muerto envenenado por dos mujeres que lo abordaron en los pasillos de un aeropuerto y le clavaron una jeringuilla. No hay ninguna conexión entre las sicarias y el remitente; por lo menos, no parece que parezca haberla. Tampoco hubo relación entre Ana Mato y el Jaguar que apareció de forma misteriosa en su garaje: ella nunca recibió regalos.
Y los ejemplos se multiplican. El despiste interesado es el juego de moda. El PP acaba de firmar con el PSOE un compromiso de Estado para no conceder indultos a reos por delitos de corrupción, y el ministro Catalá lo ha celebrado indultando a la ex alcaldesa de su partido y seis funcionarios más del ayuntamiento de Rota, condenados por el Supremo en un caso de contrataciones irregulares.
El ministro ha destacado que había un pliego de 42.000 firmas pidiendo el indulto. Seguro que también se tendrán en cuenta las firmas muy numerosas que se recogerán en las oficinas del Banco de España. Renuncio a explicarles a ustedes por dónde se pasan los ministros las firmas, sea cual sea su número, cuando se trata de despidos masivos de trabajadores, de desahucios de vecinos, o de acogida a refugiados; este es un blog que pone muy alto el listón de la limpieza y buen tono del lenguaje.
 

martes, 14 de febrero de 2017

ESPLÉNDIDO MUNDO NUEVO


Los tres pilares del mundo nuevo que se está constituyendo delante de nuestros ojos son la innovación tecnológica, la mundialización de la economía y la sostenibilidad como límite último e imprescindible del desarrollo. Entre los tres conforman un marco que debe presidir tanto las decisiones como las relaciones entre los distintos sujetos económicos que concurren en un “libre” mercado que de libre tiene cada vez menos, en la medida en que las interdependencias van ocupando espacios cada vez mayores y más decisivos.
Pero estos nuevos puntos cardinales de un mundo en rápida evolución no tienen un carácter regresivo ni coartador de libertades antes bien establecidas y asentadas. Quien recorta no es el marco, sino el designio de quien detenta el poder legal o fáctico. En sí mismos, los tres pilares ofrecen espléndidas oportunidades a la humanidad para avanzar en el proceso secular de liberación del “reino de la necesidad” y de humanización, para emplear el razonamiento dialéctico de Carlos Marx, que sostuvo la idea audaz de que la humanidad no nace sino que se hace, a través de una práctica exigente y lúcida.
Por esa razón encabezo este ejercicio de redacción con las palabras de Miranda, en el quinto acto de La tempestad, de William Shakespeare.
La bella Miranda y su enamorado Fernando, náufrago en la isla que ella habita, se han refugiado en una cueva y juegan al ajedrez: un planteamiento bien extraño de la escena, seguramente simbólico, por parte del dramaturgo. Ella insinúa que él le está haciendo trampas, Fernando jura “por lo que vale el mundo” que jamás la engañaría, y Miranda retruca que por su parte ella no solo le permitiría hacer trampas sino que juraría ante una veintena de reinados que ha sido juego limpio.
En ese momento entran en la cueva guiados por Próspero, el deus ex machina de la trama, Alonso, rey de Nápoles y padre de Fernando, que lo creía ahogado en el naufragio, y otros miembros de su séquito. Miranda se asombra al ver sus ricos vestidos y porte majestuoso: «¡Oh prodigio! ¡Qué arrogantes criaturas son estas! ¡Bella humanidad! ¡Oh espléndido mundo nuevo, que tales gentes produce!»
He utilizado la traducción canónica de don Luis Astrana Marín, en la edición de las Obras completas de Aguilar. Fin de la cita, y vuelvo al inicio de mi razonamiento. Nuestro mundo nuevo también es espléndido, por más que peligroso y propicio a los naufragios. «No tengáis miedo de lo nuevo», recomendó el sindicalista italiano Luciano Lama, y otro sindicalista, José Luis López Bulla, ha recogido la cita y la ha colocado en el frontispicio de un libro, de aparición inminente, que bien podría ser incluido en el género – casi inédito – de la autoayuda sindical.
El consejo es perentorio. Negar el mundo nuevo es renunciar a luchar por las oportunidades espléndidas que ofrece. Refugiarse en las viejas certezas no sirve de nada, desde el momento en que tales certezas ya no funcionan. El único camino para avanzar es, con prisa pero con pausa, ir concretando un proyecto sindical y político sólido y novedoso, capaz de afrontar los desafíos del mundo nuevo ajustándose al marco inamovible delimitado por los tres pilares que he citado al principio: innovación tecnológica, mundialización y desarrollo sostenible. Ahí está el quid.
 

lunes, 13 de febrero de 2017

MANDATOS CONGRESUALES


Hay congresos que marcan la continuidad de una política ya en marcha; otros que significan un cambio de rumbo, a veces profundo; otros aún, que escenifican un desacuerdo interno grave o una ruptura en germen; alguno hay, en fin, tan prescindible que no sirve para nada de particular, salvo para justificar una cuenta de gastos abultada.
Prácticamente nunca es posible deducir de cuál de los tres primeros géneros ha sido un congreso a través de la lectura de los documentos congresuales. Si atendemos al tenor literal de los documentos, todos los congresos acaban bien, todos son fructíferos y prometedores. Y es que los escritos son propicios al enmascaramiento, y la sustancia de los congresos no está en ellos, sino en el reconocimiento mutuo de sus protagonistas y en la voluntad colectiva de aceptar – o no – un destino común. Por decirlo con una sola palabra, es el “clima”, incluso cuando la tensión sube hasta temperaturas peligrosas, lo determinante para la deriva poscongresual de una organización. Dos personas pueden pelearse con ganas de coincidir; otras dos, votar pacíficamente el mismo paripé con intención de hacer relucir las navajas al doblar la próxima esquina. Incluso las mayorías y las minorías de las listas de candidaturas son, en ambos casos, pormenores de una importancia secundaria.
De los dos congresos celebrados el pasado fin de semana, uno, el del PP, ha sido descrito como una balsa de aceite, pero eso difícilmente será cierto más allá de las dos o tres próximas semanas porque, en línea con las preferencias más hondas de su conducator, se han aplazado todas las decisiones pendientes. Se ha escenificado la hermandad y la buena compaña con tantos grandes amigos enviados cruelmente a prisión, y a lo más atrevido que se ha llegado es a ratificar el cargo de Cospedal retirándole al mismo tiempo las (in)competencias correspondientes. Su sueldo sigue intacto, sin embargo, añadido a otros tres como ministra, parlamentaria y secretaria de Castilla-la Mancha. Dicen que los duelos con pan son menos, y los ingresos netos de Cospedal dan para mucho pan.
El otro congreso, el de Podemos, se anunciaba como una apuesta de alto riesgo por parte de Pablo Iglesias. Más parece propaganda que realidad; en todo caso, cabe preguntarse cuál era, en el fondo, la auténtica “apuesta”, y mucho en el futuro de la organización depende de una respuesta veraz a esta pregunta.
Los resultados numéricos, en todo caso, han sido nítidos en lo que se refiere a nominaciones y porcentajes. Faltan aún noticias concretas respecto de los resultados prácticos para la marcha del colectivo. Las buenas o malas nuevas solo llegarán, como en el otro congreso, dentro de un par o tres de semanas, cuando se haya disipado la polvareda mediática.
 

domingo, 12 de febrero de 2017

LOS MARIANOSAURIOS CABALGAN DE NUEVO


No me cuento entre los admiradores incondicionales de Mariano Rajoy, y a las pruebas me remito. Pero eso no me impide valorar como se merece su reelección a la búlgara como presidente del PP: 95,6% de los votos, se dice pronto.
La gran virtud de Mariano Rajoy es que está decidido a perdurar a toda costa. Pertenece a una casta de políticos que nunca se distinguieron por su oratoria ni por el flujo brillante de sus propuestas, sino por la prontitud y rapidez de reflejos con la que impidieron en todo momento que alguien, cualquiera, intentara moverles la silla de debajo de las asentaderas. Le sucedió a Franco, que dio (a Foster Dulles, si no recuerdo mal) como receta de su longevidad política el hecho de que él nunca se metía en política. Le sucedió a Jordi Pujol, que marchitó bajo su sombra alargada a algunas de las especies florales más prometedoras del catalanismo: los Trías, los Roca, los Molins. Mariano no ha sido menos: ha situado en el rincón de los perdedores a pesos pesados como Gallardón y Aguirre, y esa cifra mágica del 95,6 habrá impactado sin duda por debajo de la línea de flotación en las expectativas de otro monstruo de la derecha, Josemari Aznar, que ve desbaratados con ese manotazo sus minuciosos preparativos para un revival con visos de acontecimiento que seguramente ya nunca se producirá.
Mariano es el auténtico macho alfa de nuestra manada política. Lo ha demostrado el año pasado midiéndose con tres aspirantes al trono mucho más jóvenes y metrosexuales que él mismo. Derrotó a Sánchez, a Iglesias y a Rivera de una tacada y sin mover un meñique; si bien delegó en algún momento el mando de su escuadra en la menos torpe de sus dos almirantas, la menina Santamaría, a la que envió a luchar contra los elementos de un plató televisivo en el que él no acaba de encontrarse a gusto. Pero el éxito (minoritario, no se puede tener todo) en ese desafío global tiene mérito, joer, y así lo reconocieron cientos de miles de memes y de tuits cuando se rieron de Mariano sin piedad, aunque con envidia. Yo mismo no puedo negar haberle llamado Marianosaurio y clasificado como una especie a extinguir.
Acepto lealmente que me equivoqué de medio a medio. Nos ocurre de vez en cuando a los que ejercemos de profetas sin título. No es grave. También ha anunciado el mundo científico en todos los tonos que los dinosaurios están extinguidos, y en estas que han fotografiado a uno vivo, en el Mato Grosso o por ahí.
Disfrutemos todos, así pues, de Mariano mientras nos dure, en buena paz y compaña, y brindemos alegremente por su próxima y deseable extinción definitiva. Con cava catalán a ser posible, no la liemos de nuevo con boicoteos, el país necesita estar muy unido en este trance espantoso e imprevisto, cuando los marianosaurios se han puesto a cabalgar de nuevo.
 

sábado, 11 de febrero de 2017

LAS EVASIVAS DEL ARZOBISPO OMELLA


El Parlament de Catalunya ha dirigido una carta al arzobispo de Barcelona, Juan José Omella, para trasladarle la petición de que no ceda locales de la Iglesia para una charla en la que un escritor homosexual francés predicará sobre los beneficios de la castidad de las parejas gais. El obispo ha respondido “No” a la petición de los parlamentarios; pero ha adornado su negativa con consideraciones del más alto interés.
En concreto, ha declarado que “respetamos a todas las personas”, y “estamos abiertos al diálogo y a la comprensión”, con cita incluida del papa Francisco. Ha afirmado que la charla “no va en contra de nadie”, y ya enrabietado, ha añadido un alegato inflamado y literal por «la democracia, la libertad de expresión, la justicia y los derechos humanos».
Mi humilde opinión es que se ha pasado tres pueblos. Al fin y al cabo estaba defendiendo la oportunidad de una charla “en sagrado” de una persona que, por las razones que sean (y en eso el arzobispo se cuida muy mucho de meterse en contrapuntos “que se suelen quebrar de sotiles”), defiende la castidad de los gais; es decir, que en los grandes movimientos rema en favor de las mismas posiciones que defiende la santa madre. Entonces, la piedra de toque de la apertura al diálogo y la comprensión de las que alardea monseñor sería, sin salirnos del tema estricto de la charla, invitar a otro/otra ponente a razonar en favor de que los gais ejerzan libremente su sexualidad sin restricciones ni anatemas, cuestión que se enmarca precisamente en los temas de la libertad de expresión y los derechos humanos sacados a relucir tan a destiempo por su eminencia.
Y si de lo que se trata, en cambio, es de defender enérgicamente la virtud de la castidad, si monseñor cree en lo que predica haría bien en lanzar una campaña ambiciosa de concienciación de su propia tropa. La pederastia religiosa es un fenómeno repetido, perfectamente documentado y que no lleva trazas de remitir. Lejos de ser inocuo, se sabe que provoca serios hándicap sociales a sus víctimas inocentes. No son de recibo la tolerancia y el secretismo de que goza en los ambientes y en los locales que administra el alto clero, desde el criterio ya demasiado trillado de que aquí no ha pasado nada salvo alguna cosa. He aquí, pues, una cuestión excelente para un debate abierto en sede eclesial, que promueva la democracia, la libertad de expresión, la justicia y los derechos humanos.
Pero no estamos próximos aún a esa epifanía. Si se pregunta al respecto a monseñor Omella, lo más probable es que imite a don Florentino Pérez y sostenga que todos los locales disponibles en el arzobispado están en este momento en obras. Lástima.
Lo que el Parlament pedía era, en último término, un desmarque del mundo católico respecto a determinadas posiciones maximalistas en relación con el acoso desde determinados sectores sociales al colectivo LGTB; un punto final por parte de la jerarquía a la satanización habitual de determinadas conductas. La respuesta del arzobispo ha sido negativa; los floreos retóricos que la acompañan con un retruque mofeta, añaden el escarnio a una postura que, pese al recurso a evasivas, no deja de oponer al problema de fondo un muro granítico de incomprensión.
 

viernes, 10 de febrero de 2017

EL ESCAPARATE Y LA TRASTIENDA


Voy a meterme a plena conciencia en camisa de once varas; no es algo tan engorroso ni tan reprochable, a mi edad.
Estoy leyendo un excelente libro reciente sobre la historia del PCE (Molinero e Ysàs, De la hegemonía a la autodestrucción, Crítica), y no puedo evitar la desazón de haber vivido esos mismos acontecimientos de una forma distinta a como se explican. De un lado, hay una labor de estructuración y ordenación del material que amplía y enriquece el trasfondo de lo que “nos” ocurría; en ese sentido soy consciente de que yo no comprendí del todo bien lo que estaba pasando a mi alrededor en aquellos años, y los autores acuden con una información más amplia y contrastada a rellenar mis lagunas y corregir mis deficiencias de criterio. Como le pasaba a Rick (Humphrey Bogart) en Casablanca, es muy cierto que yo tendía entonces a confundir los cañonazos de la batalla con los latidos de mi loco corazón.
Pero de otro lado, me consta que el libro da un valor excesivo a las fuentes escritas, por considerar que reflejan una línea política consecuentemente llevada a cabo; y en cambio, en muchos casos, se trata de papeles que fueron pompa y alegría en el momento de su lectura en un congreso o un comité central, y luego, en brazos de la noche fría, quedaron reducidos nomás a lástima vana.
Creo sinceramente que el PCE y el PSUC no tuvieron en ningún momento la “hegemonía” que les supone el libro, ni siquiera entre las fuerzas de oposición. Tuvieron, eso sí, una larga iniciativa. Otras fuerzas les siguieron a remolque, entre refunfuños, y en algún caso les sacudieron a cantazos como hicieron los cabreros con Don Quijote.
Sobre todo, esa iniciativa multiforme, esa omnipresencia en la sociedad, tanto en la protesta multitudinaria como en la alternativa razonable, fueron posibles por la inquietud, la inspiración y el valor personal (en los dos sentidos de la palabra “valor”) de muchas personas, que además se sentían unidas entre ellas por el vínculo de la pertenencia a unas siglas. El PCE y el PSUC del tardofranquismo y la transición democrática tuvieron mucho escaparate y muy poca trastienda. En lo que se refiere a la lucha obrera, que fue el capítulo fundamental, hubo un mayor seguimiento por parte de la dirección, y también las tensiones fueron mucho mayores. En temas como el movimiento vecinal, la sanidad, la cultura o, en particular, la lucha feminista, la intervención de compañeras y compañeros valiosísimos enmascaró la falta de elaboración de la dirección colectiva; peor aún, el desinterés absoluto de la dirección colectiva por tales temas. Mucho más perceptible, debo añadirlo porque es de justicia, en el PCE que en el PSUC, donde mejor o peor todos nos conocíamos.
Es mi opinión sincera, y reconozco que puedo estar equivocado: el “partido” sale favorecido en estas imágenes retrospectivas. No hubo, creo, un designio perceptible en muchas de aquellas políticas, sino una actitud de “embolica que fa fort” y de “todo suma”. Casi nunca hubo una dirección colectiva real, faltó coherencia y capacidad de síntesis para llevar a un punto de concreción esas elaboraciones fantásticas que tanto lucen en los archivos documentales y en las páginas de un libro de historia. Las causas del derrumbe final prematuro de los dos partidos estaban ya implícitas en las vicisitudes de los años anteriores. Dejando al margen las dificultades del contexto, estaban implícitas en una concepción de la “dirección” y de la organicidad demasiado basadas en méritos antiguos y en las rigurosas virtudes del escalafón, y que se limitaban a recibir como debidos los regalos que les ofrendaba una generación de militantes jóvenes y valiosos y entusiastas; pero sin que el colectivo imprimiera de ninguna manera un sello propio a las luchas y las alternativas políticas, más allá de la idea abstracta – y rigurosamente falsa, como se vino a demostrar con el tiempo – de que el socialismo llegaría por sus propios pasos de la mano de la democracia.
 

jueves, 9 de febrero de 2017

LA UNANIMIDAD DE ESPAÑA ES SAGRADA


Un tuit de Jordi Évole hizo echar humo el martes por la noche a las redes sociales. El Barça acababa de clasificarse para la final de la Copa del Rey (mal, con un juego lamentable, desganado, como a pesar suyo) y Évole tuiteó que el Real Madrid estaba pidiendo presupuesto para unas obras en el Bernabeu el día de la final de Copa. Era una herida directa y gratuita a la sensibilidad del madridismo. En fin, gratuita no; lo cierto es que el Bernabeu tiene ya comprometidas las fechas clave, y no acogerá la final de Copa.
Como no acogió la anterior. Ni la otra. Madrid es una ciudad rematadamente celosa de su condición de capital del reino, salvo en una única cuestión: la de acoger la final de la Copa del Rey cuando la juega el Barça. No invento nada, me atengo a los datos.
Que interviene en la cuestión un problema de sensibilidad, es evidente. El Bernabeu es uno de los símbolos cabales de la España eterna, de la España unánime. El Real Madrid, tal y como nos aleccionan tanto su presidente Florentino Pérez como el entrenador correspondiente (que suele variar) en todos los inicios de temporada, es un club construido para ganarlo todo.
Menos lo que no gana.
La existencia de un club de la competencia que gana incluso más cosas que el Madrid, tiene para la afición merengue el efecto de una mosca cojonera. El problema no es que el Barça gane esto o aquello de vez en cuando; es que gana con contumacia.
El Barça está atentando contra la sagrada unanimidad de España.
Atención a la unanimidad, ese principio fundamental e inviolable del sistema que antes llamábamos régimen. Los diversos federalismos, en particular los de izquierda, no pueden prosperar en el suelo árido de la piel del toro. No hay mantillo para que la semilla germine. España será católica a ultranza, o no será; será de derechas a ultranza, o no será; será centralista a ultranza, o no será.
Quien sostenga la tesis contraria incurre obviamente en el pecado de herir sensibilidades. Cuando se argumenta en el sentido adecuado, en cambio, no se hiere nada: es sabido que los malos españoles no tenemos sensibilidad.
 

miércoles, 8 de febrero de 2017

SOLO SE ESCUCHA LO QUE SE DESEA OÍR


La entrevista telefónica entre Donald Trump y Mariano Rajoy ha sido el mayor éxito diplomático en las trayectorias de ambos como estadistas. El secreto es que ninguno de los dos entendió lo que decía el otro, de modo que no se produjo ningún momento tenso como había ocurrido antes con el premier australiano, al que colgó Trump el aparato en mitad de una frase; y viceversa, con Gabriel Rufián, a quien Mariano acusó en el Congreso de descortés después de haberle puesto por su parte a parir panteras.
Trump está convencido de que el líder de la república bananera con el que estuvo departiendo mientras tenía a su secretaria particular agarrada de las pudendas, tomó buena nota de que si quiere Otan tendrá que pagar el doble de lo que viene cotizando. Pero Rajoy no entendió tal cosa, sino que el mandatario americano se acordaba muy bien de las clases de latín del hermano Bernardo en el colegio de los maristas de Pontevedra.
A la inversa, Mariano está convencido contra todas las evidencias de que Trump aceptó su mediación privilegiada para Europa y América latina; mientras que el ex magnate no tiene la menor idea de que le fuera hecho tal ofrecimiento, por lo demás enteramente inútil.
No es que el intérprete hiciera mal su trabajo; es que ambos dos prohombres coinciden en su desconfianza absoluta hacia cualquier cosa que les comunique alguien de tan baja estofa como un intérprete. Ellos escuchan en primer lugar a su propio corazón, y en segundo lugar atienden a la comunicación divina que fluye sin descanso en su interior. Convencidos como están los dos de que dios no hay más que uno, prescinden en este punto de cualquier otra consideración colateral. Y sin embargo, se lo aseguro a ustedes con la mano al pecho en prenda de que esto va en serio y no les estoy engañando con ninguna posverdad al uso, el dios de Mariano y el de Donaldo son dos dioses distintos. Bastante antipáticos ambos, por cierto, pero en las demás cosas no tienen nada que ver.
En Corazón tan blanco, Javier Marías describe una conversación de Felipe González con Margaret Thatcher en la que el intérprete, en lugar de trasladar las banalidades diplomáticas que ambos se dedican, inventa un sentido distinto y entra en territorios más personales. La conclusión que saca del experimento es sustancialmente la misma que les estoy transmitiendo: solo se escucha aquello que se desea oír.
– ¿Qué dice ese “Reishoy”? – preguntó con escaso interés a Trump el vicepresidente Pence, después del telefonazo.
 – Yo qué sé, ni me acuerdo – fue la respuesta, en tono de mal humor. A Donald le habría gustado colgar el auricular para que el jodío mexicano se enterara de quién manda aquí. Pero no se le presentó una ocasión clara.
– ¿Cómo ha ido con el Trumpeta, Mariano? – interrogó a su vez la vicepresidenta Santamaría al Augusto entre dos bostezos. Había estado hojeando una revista de moda, y solo en ese momento, al levantar la vista, se dio cuenta de que el presidente estaba transfigurado y lágrimas de emoción asomaban a sus ojos.
– Este es el comienzo de una gran amistad – declaró Rajoy, solemne.
 

martes, 7 de febrero de 2017

PARTIDOS POLÍTICOS DE DISEÑO EXCLUSIVO


Una de las ideas-fuerza que con más cabezonería se ha intentado propagar desde estas páginas, es la de que, al encontrarnos bajo el dominio de un paradigma político, económico y social de características novedosas, es imprescindible llevar a cabo una resituación de todos los puntos cardinales de la política que nos habíamos acostumbrado a considerar inamovibles. Lo aclaro y lo concreto: si el Estado ya no funciona igual a como solía, también los partidos políticos y los sindicatos están obligados a rectificar todas sus posiciones y sus prioridades, so pena de verse reducidos a la irrelevancia. (El Estado, lo señalo entre paréntesis, también va a necesitar reciclarse de urgencia, tanto hacia abajo, en relación con sus súbditos, como hacia arriba, en el contexto internacional.)
La situación que estamos padeciendo es parecida, tomando un símil de la ciencia de la guerra, a aquella en la que un cambio sensible en la posición del frente obliga a nuestras tropas a rectificar el trazado de todas las trincheras, porque de lo contrario serán batidas de enfilada por el fuego enemigo.
No estoy hablando de una posibilidad teórica. De hecho, hablando desde una perspectiva de izquierda, nuestras líneas están siendo batidas de enfilada por el fuego enemigo neoliberal. Y sin embargo, no se percibe ninguna rectificación en el trazado de la línea Maginot de resistencia. Las coordenadas barajadas desde los cuarteles generales mejor establecidos siguen apuntando como ejes de actuación a la recuperación de las premisas del viejo Estado social y a la recomposición de mayorías parlamentarias suficientes para poner en marcha comisiones que exijan responsabilidades políticas a los implicados en catástrofes sociales que se perciben como evitables desde una praxis correcta bien establecida y reglamentada por las normas consuetudinarias de viejo cuño.
La ciudadanía, carne de cañón de los recientes desafueros ocurridos de forma tan imparable como repetida, ha dejado de hacer caso a la sofística de la vieja izquierda (PSOE, IU) y, en busca de una salida más promisoria, fija su atención en lo que hemos convenido en llamar “nueva política”: en Podemos sobre todo, y en medida menor, en Ciudadanos.
El partido de Rivera ha celebrado ya su congreso, en el que ha dado muestra de una coherencia admirable. Se ha deshecho de flecos socialdemócratas que más bien estorbaban el fluir general de su discurso, y se apunta a un liberal-progresismo que anuncia como “heredero de las Cortes de Cádiz”. ¿Dónde está la coherencia, me dirán? Sencillo. La clave está en que en el antes y el después, toda la militancia ha seguido las directrices propuestas por Alberto – antes, Albert – Rivera. Hay una simetría vertical perfecta que conduce desde el vértice de la organización hasta la base. Ciudadanos se basa en la adhesión y la consiguiente esperanza de prebendas; la participación prevista, es únicamente participación en los beneficios. Los militantes de Ciudadanos son de hecho asimilables a accionistas de la empresa Rivera SL.
La situación de Podemos es muy distinta, y bastante más esperanzadora; pero no ha evitado hasta ahora en medida suficiente un obstáculo muy serio, el de quienes, empezando por Pablo Iglesias, consideran de su propiedad privada el modelo patentado de partido que lanzan como propuesta a las asambleas. Un partido de firma, diseño exclusivo de su autor, intocable por consiguiente para no desvirtuarlo. Si Pablo y los suyos no consiguen la mayoría, se niegan en redondo a colaborar desde la minoría. Se retirarán, y punto.
Excuso argumentar el escaso recorrido que tendría un partido así. Exactamente la misma escasez de recorrido que el partido de Rivera. Todo dependería del líder, en último término; del descenso vertical de la línea desde la cúpula hasta la base, sin movimientos significativos (a pesar de tantos círculos, de tantas asambleas a mano alzada) en el sentido contrario. El control prevalecería sobre el debate interno; la propuesta iluminada, sobre la elaboración colectiva.
Sería buena una rectificación rápida de esa premisa que amenaza encorsetar Vistalegre 2. Podemos cuenta en su haber con una experiencia distinta: la de la participación en conglomerados amplios y plurales que se esfuerzan en diversas latitudes en favor de un cambio de horizonte político: Comunes, Compromisos, Mareas. Por ahí entiendo que pasan las mejores posibilidades de una resituación de posiciones y de fuerzas en presencia. Por ahí se pueden concretar nuevas mayorías capaces de poner en marcha políticas sectoriales, y territoriales, y globales, diferentes.
Eso es lo que importa. Lo demás es silencio, como se proclama en Hamlet al final de una complicadísima trama política que llega a un final estéril por consunción, con la muerte violenta de todos los protagonistas.
 

lunes, 6 de febrero de 2017

COMO UN EJÉRCITO DESPLEGADO PARA LA BATALLA


En uno de los cuentos del volumen Manual para mujeres de la limpieza, Lucia Berlin sale antes del amanecer a ver las grullas en la laguna, acompañada por un adolescente amigo de su hijo. Llegan las grullas, «cientos, justo cuando empezaba a clarear. Se posaron a cámara lenta sobre sus patas quebradizas. De pronto todo se volvió negro, blanco y gris.» Después de beber, las aves remontan el vuelo «con el rumor de una baraja de naipes».
– Joder. Ha sido escalofriante – dice el chico. Y ella le responde:
– Imponente como escuadrones abanderados. Eso es de la Biblia.
En la Biblia (Cantar de los Cantares 6-10) la referencia no es un vuelo de grullas sino una mujer, la Sulamita, objeto de piropos que hoy nos parecen anticuados o extravagantes (“tu melena cual rebaño de cabras”, “tus dientes un rebaño de ovejas que salen de bañarse”, “tus mejillas como cortes de granada”). Pero el poema coge de pronto vuelo cósmico y ardor guerrero: «¿Quién es esta que surge cual la aurora, bella como la luna, refulgente como el sol, imponente como batallones?»
He transcrito la versión de la Biblia de Jerusalén. Sus traductores suprimen el adjetivo “abanderados” que cita Lucia. Es posible que no esté en el original, pero sí algún otro término que se ha omitido. Como suele sucederme, yo he llegado a ese versículo bíblico por el camino inverso. La comparación me llamó primero la atención en la lectura de El nombre de la rosa, de Umberto Eco. Adso de Melk la aplica a la muchacha que ayuda en la cocina del monasterio. Sus palabras repiten las del poema bíblico: «Ma chi era costei che sorgeva davanti a me come l'aurora? Bella come la luna, fulgida come il sole e terribile come un esercito spiegato in battaglia?»
La belleza femenina puede tener ese efecto paralizador. Mejor me parece calificarla de “terrible” o de “sobrecogedora” que de imponente, y más adecuado como metáfora que el simple batallón o escuadrón, ni que sea “abanderado”, cosa que puede suceder en un desfile festivo, ese “ejército desplegado en orden de batalla”. La descripción del encuentro sexual como una batalla tiene raíces hondas en la poesía, baste citar a Góngora: «A batallas de amor, campo de plumas.»
Lo que les sucede a continuación a los traductores del Cantar es cómico. El poeta explica que había bajado al valle para ver si la vid estaba en cierne, y «¡sin saberlo, mi deseo me puso sobre los carros de mi pueblo, como príncipe!» Si se conecta el versículo con el anterior, que describe a la bella como un ejército dispuesto para la batalla, el sentido parece evidente, pero no. He aquí la nota a pie de página: «Este difícil v. parece querer decir que Yahveh, como por impulso espontáneo, se pone a la cabeza de su pueblo.»
La acción progresa: «¡Vuelve, vuelve, Sulamita!», y acotan los glosadores: “evoca el regreso del Destierro.”
«Tu ombligo es un ánfora redonda, donde no falta vino de mixtura. Tu vientre, un cúmulo de trigo, de lirios rodeado. Tus dos pechos, como dos crías mellizas de gacela.». Y comenta la nota correspondiente (la inicial minúscula para ella y la mayúscula para él son del original): “Descripción de la esposa, paralela a la del Esposo, 5 10-16. Esta vez evoca algunas particularidades geográficas de Palestina”.
La exégesis bíblica se parece a veces a la reacción del ciudadano y marido ejemplar pillado in fraganti en una situación comprometida: “No es lo que parece”.